Los suelos de mármol son algunos de los más extendidos en los hogares de todo el país. El gusto por este material representa muchos conceptos: Elegancia, sofisticación, lujo… etc. Sin embargo, nada de ello es real si no se presta atención a su mantenimiento ya sea a través de un profesional o a nivel cotidiano. Por ello, aquí podrás conocer algunas orientaciones de cara a saber cómo tienes que pulir mármol.

 

En primer lugar, para comenzar con el proceso de pulir mármol hay que preparar bien la superficie. Una buena puesta a punto del pavimento resulta indispensable para conseguir un buen resultado final. En este punto, deberás preocuparte de obtener una limpieza impoluta. Para ello, el primer paso siempre será eliminar suciedad superficial barriendo cuidadosamente para quitar el polvo existente. A partir de ahí se procederá al fregado utilizando para ello agua y vinagre (también puede usarse jabón ph neutro) aplicándolo bien con una fregona. Después de completar este proceso hay que dejarlo secar totalmente.

Proceso de pulido

Cuando ya hayas comprobado que la superficie esté totalmente seca, se procederá a aplicar una solución de agua con bicarbonato que, una vez extendida con un paño de microfibras, servirá para obtener un brillo especial en tu mármol. A partir de ese momento será cuando debas pasar al siguiente nivel dependiendo si deseas pulir mármol de una manera más o menos profunda. En caso de tratarse de un pulido más agresivo será recomendable solicitar sí o sí servicios profesionales. No obstante, si optáis por un trabajo más laxo deberéis efectuar un pulido con lana de acero usando una máquina de rotación.

 

De esta manera, lograréis pulir mármol en vuestra casa consiguiendo un resultado brillante. Sin embargo, todo ello dependerá de que tu suelo esté en condiciones más o menos aceptables. Si hablamos de un mármol muy desgastado susceptible de ser tratado más a fondo, dicho trabajo deberá ser tarea de un profesional especializado.